sábado, 17 de enero de 2009

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

Es necesario saber que la humanidad vive con la conciencia dormida. Las gentes trabajan soñando. Las gentes andan por las calles soñando, las gentes viven y mueren soñando.

Cuando hemos llegado a la conclusión de que todo el mundo vive dormido, comprendemos la necesidad de despertar. Necesitamos el despertar de la conciencia. Queremos el despertar de la conciencia.

FASCINACIÓN

La causa del sueño profundo en que vive la humanidad es la fascinación.

Las gentes están fascinadas por todas las cosas de la vida.

Las gentes se olvidan de sí mismas porque están fascinadas. El borracho en la cantina está fascinado por el alcohol, el local, el placer, los amigos y las mujeres. La mujer vanidosa está fascinada ante el espejo por el encanto de sí misma. El rico avaro está fascinado por el dinero y las propiedades. El obrero honrado está fascinado en la fábrica por el duro trabajo. El padre de la familia está fascinado en sus hijos. Todos los seres humanos están fascinados y sueñan profundamente.

Cuando manejamos un coche nos asombramos al ver a las gentes arrojarse sobre las avenidas y calles sin importarles el peligro de los coches. Otros se lanzan francamente bajo las ruedas de los automóviles. Pobres gentes... andan dormidas.., parecen sonámbulas, andan soñando con peligro para sus propias vidas. Cualquier clarividente puede verles sus sueños. Las gentes sueñan en todo aquello que las tiene fascinadas.

EL SUENO

Durante el sueño, el Ego se escapa del cuerpo físico. Esta

salida del Ego es necesaria para que el cuerno vital pueda re-

parar el cuerno físico. En los mundos internos el Ego anda so-

ñando. Realmente podemos asegurar que el Ego se lleva sus

sueños a los mundos internos. En los mundos internos el Ego

se ocupa de las mismas cosas que lo tienen fascinado en el fí-

sico. Así vemos al carpintero durante el sueño en su carpinte-

ría, al policía cuidando calles, al peluquero en la peluquería,

al herrero en su herrería, al borracho en la taberna o cantina,

a la prostituta en la casa de sus placeres, entregada a la luju-

ria, etc., etc. Viven todas esas gentes en los mundos internos

como si estuvieran en el mundo físico. A ningún viviente se le

ocurre preguntarse a sí mismo durante el sueño si está en el

mundo físico o en el astral. Los que se han hecho semejante

pregunta durante el sueño, han despertado en los mundos in-

ternos, entonces con asombro han podido estudiar todas las

maravillas de los mundos superiores. Sólo acostumbrándonos

a hacemos semejante pregunta de instante en instante durante

el estado llamado de vigilia podemos llegar a hacernos seme-

jante pregunta en los mundos superiores durante las horas en-

tregadas al sueño. Es claro que durante el sueño repetimos

todo lo que hacemos durante el día; si durante el día acos-

tumbramos a hacernos esta pregunta, durante el sueño noc-

turno, estando fuera del cuerpo, resultaremos repitiéndonos la

misma pregunta. El resultado será el despertar de la concien-

cia.

RECORDARSE A SI MISMO

El ser humano fascinado no se acuerda de sí mismo. No-

sotros debemos auto-recordarnos a nosotros mismos de ins-

tante en instante. Necesitamos auto-recordarnos en presencia

de toda representación que pueda fascinarnos. Detengámonos

ante toda representación y preguntémonos a nosotros mis-

mos: ¿Dónde estoy? ¿Estaré en el plano físico? ¿Estaré en el

plano astral? Luego dad un saltito con la intención de flotar en

el ambiente circundante. Es lógico que si flotáis es porque es-

táis fuera del cuerpo físico. El resultado será el despertar de la

conciencia. El objetivo de esta pregunta a cada instante, a ca-

da momento, es hacer que se grabe en el subconsciente para

que actúe después durante las horas entregadas al sueño en

horas en que realmente el Ego se halla fuera del cuerpo físico.

Sabed que en el astral las cosas se ven tal como aquí en el

plano físico. Las gentes durante el sueño y después de la

muerte ven todo allí en forma tan igual al mundo físico que ni

siquiera sospechan por ello hallarse fuera del cuerpo físico.

Ningún difunto cree jamás haber muerto, está fascinado y sueña profundamente. Si los difuntos hubieran durante la vida hecho la práctica de recordarse a si mismos de instante en instante, si hubieran luchado contra la fascinación de las cosas

del mundo, el resultado sería el despertar de la conciencia.

Entonces no soñarían, andarían en los mundos internos con la

conciencia despierta. Quien despierta la conciencia puede es-

tudiar, durante las horas del sueño, todas las maravillas de los

mundos superiores. Quien despierta la conciencia se vuelve

clarividente. Quien despierta la conciencia vive en los mundos

superiores como un ciudadano del cosmos totalmente des-

pierto. Entonces convive con los grandes Hierofantes de la Lo-

gia Blanca.

  • Quien despierta la conciencia ya no puede soñar aquí en
  • este plano físico, ni tampoco en los mundos internos. Quien

    despierta la conciencia deja de soñar. Quien despierta la con-

    ciencia se convierte en un investigador competente de los

    mundos superiores. Quien despierta la conciencia es un ilumi-

    nado. Quien despierta la conciencia puede estudiar a los pies

    del Maestro. Quien despierta la conciencia puede platicar fa-

    miliarmente con los Dioses que iniciaron la aurora de la crea-

    ción. Quien despierta la conciencia puede recordar sus

    innumerables retornos. Quien despierta la conciencia asiste

    conscientemente a sus propias iniciaciones cósmicas. Quien

    despierta la conciencia puede estudiar en los templos de la

    gran Logia Blanca. Quien despierta la conciencia puede saber

    en los mundos superiores como se encuentra la evolución de

    su Kundalini. Todo Matrimonio Perfecto debe despertar la

    conciencia para recibir la guía y dirección de la Logia Blanca.

    En los mundos superiores, los Maestros guiarán sabiamente a

    todos aquellos que realmente se aman. En los mundos supe-

    flores los Maestros entregan a cada cual lo que necesite para

    su desarrollo interior.

    SAMAEL AUN WEOR

    viernes, 16 de enero de 2009

    EL BUDA, EL HOMBRE QUE DESPERTÓ A LA REALIDAD

    PARTE 1ª Historía de Siddharta Gautama

    ¿Qué es un buda?

    Buda es una palabra sánscrita que significa “el que despertó”. Éste es el término que se le asigna al fundador del budismo. Él no era un dios ni era un profeta ni un mesías. El Buda nació como un ser humano normal que, a través de su esfuerzo, alcanzó un estado de perfecta sabiduría y completa sensibilidad hacia todo lo que existe. Dicho en otras palabras, él despertó a su propio potencial y a la naturaleza verdadera del mundo que le rodeaba.

    A este estado tradicionalmente se le denomina “Iluminación” y es la esencia de la enseñanza budista. Todas sus doctrinas y prácticas están hechas para ayudar al ser humano, hombre o mujer, a llegar a su propio potencial de Iluminación.

    Desde los tiempos del Buda muchos otros hombres y mujeres también han alcanzado el estado de iluminación, sin embargo, el título de “el Buda” se reserva generalmente para el pionero, Siddharta Gautama, el hombre que descubrió el sendero a la iluminación y que indicó el camino para que otros lo siguieran.

    Niño Rico Insatisfecho
    Siddhartha Gautama nació alrededor del año 560 AEC (antes de la Era Común) en una familia aristócrata y próspera del clan shakya, en lo que ahora es Nepal, al norte de la India. Algunas tradiciones indican que su padre era el rey de los shakyas y, aunque quizás esto no sea cierto, desde un punto de vista histórico parece ser verdad que en su niñez y juventud Siddhartha tuviera una vida de opulencia. Probablemente era una existencia de lujos sin muchos límites: manjares, ropa elegante y muchos sirvientes, lo cual, en el contexto de la India de los Himalayas de ese entonces, era semejante a un paraíso terrenal. A pesar de todo él no era feliz. Los placeres que lo rodeaban solo servían para que contactara con la insatisfacción y para provocarle un intenso deseo de encontrar algo que tuviera un sentido más profundo.

    Paralelos actuales con la vida temprana de Siddhartha
    Esto puede resultarle familiar a muchas personas en Occidente, donde las necesidades materiales son satisfechas de una manera relativamente fácil y donde las oportunidades para el ocio y la diversión serían la envidia de generaciones anteriores. No obstante, si observamos la cara de la gente que encontramos por las calles de cualquier ciudad occidental nos daremos cuenta que esta prosperidad no trae la felicidad automáticamente. Como Siddhartha, muchos de nosotros descubrimos que una vida dedicada sólo a satisfacer deseos materiales es vacía y poco satisfactoria.

    La renuncia
    La insatisfacción que sentía Siddhartha en su vida de lujo alcanzó un límite. A los veintinueve años decidió dejar su hogar familiar y su vida de comodidades para convertirse en errante en busca de la verdad, llevándose consigo únicamente su tazón para mendigar y unos sencillos hábitos.

    El fermento religioso de la India antigua en la Era Axial
    El mundo al que salió Siddhartha era bastante primitivo, comparado con nuestro mundo actual, sin embargo era mucho más rico, en un sentido filosófico y espiritual, que el mundo moderno occidental. Las escrituras budistas tempranas dan la impresión de que había una sociedad con un profundo interés por las cuestiones fundamentales de la existencia. Había un gran número de maestros de meditación, abundaban las escuelas de filosofía y los debates religiosos eran una especie de deporte popular con un muchos espectadores. Esto no sólo pasaba en India sino en Grecia, China, Persia y en Medio Oriente. A este fermento tan concentrado de genio humano en el mundo se le ha llamado la Era Axial. Dentro de esta atmósfera, Siddhartha anduvo errante seis años, meditando y aprendiendo de los más famosos maestros del norte de la India, con una admirable determinación por encontrar lo que sentía que le había faltado en su vida anterior.

    PARTE 2ª

    Las austeridades de Siddhartha
    Por un tiempo dedicó su vida a un ascetismo extremo, dejando de comer y dormir con la esperanza de que esto le ayudara a alcanzar la verdad. Entonces, se dio cuenta de que no resultaba de utilidad para su práctica espiritual maltratar al cuerpo y, dándole la espalda al ascetismo, se dedicó de corazón a la meditación.

    Su iluminación
    Después de un esfuerzo continuo, una noche de luna llena del mes Vesakha, en el año 528 AEC, Siddhartha Gautama se sentó a meditar al pie de una higuera a la orilla del rió Niranjana, sitio que ahora se conoce con el nombre de Bodh-Gaya y juró que no se levantaría sin haber encontrado lo que buscaba.

    En ese momento su determinación era invencible. Entró en un estado de meditación profunda y, mientras transcurría la noche, su conciencia iba penetrando capas cada vez más profundas de la naturaleza de la realidad, hasta que alcanzó una percepción directa y total de la verdad. Para cuando se vio ascender en el horizonte la estrella de la mañana, él había alcanzado una liberación que era inquebrantable. Siddhartha Gautama se había convertido en el Buda, el que había despertado por completo.

    Los tres niveles de la Iluminación
    La tradición budista de todas las escuelas habla de la iluminación como una experiencia compuesta de tres factores. Para empezar se habla de la iluminación como un estado de conciencia clara y pura -e incluso radiante-. En este estado de conciencia deja de experimentarse la dualidad sujeto-objeto. Sin embargo, ésta es una conciencia de las cosas como realmente son.

    En segundo lugar, pero de igual importancia, se dice que la iluminación es un intenso estado de compasión y amor profundo que se desborda, no únicamente hacia los seres humanos sino hacia todos los seres vivientes; todos los seres que respiran, los que se mueven, los que sienten. Así es como siente la mente iluminada.

    En tercer lugar, la Iluminación consiste en un estado o una experiencia de una energía mental y espiritual inagotable. Se puede decir que el estado de la Iluminación es un estado de una energía que se encuentra burbujeando continuamente; un estado de espontaneidad y creatividad absolutas e ininterrumpidas.

    Esto es lo que quiere darse a entender por medio del término “Iluminación”, como se expresa en la tradición budista. Lo que sucede realmente es que el conocimiento se convierte en amor y la compasión en energía. La energía a su vez se convierte en sabiduría. Lo cierto es que no podemos separar ningún aspecto de los demás.

    La enseñanza del Buda
    La tradición budista en su totalidad existe para ayudar a otros a llegar al mismo tipo de despertar y de liberación. A esta enseñanza, en Occidente, se le conoce como budismo y fue la influencia religiosa más importante que tuvo la India durante los siguientes 1,500 años de su historia, después de la vida de Siddhartha Gautama.

    http://www.budismo.com/elbuda/elbuda2.html

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